El Alma de lo que Somos, contado un Viernes!
Hoy lo llaman Black Friday. Una historia que nació como una reacción al caos en los años 50 y que, por cierto, fue muy bien aprovechada por las marcas hasta trasladarse a todo el mundo. Aquel desorden y estrés que generaba la llegada de las navidades en sus comienzos, se traslada sin duda hoy a la vida moderna.
Vivimos tiempos donde las redes y la Inteligencia Artificial hacen su trabajo y todo parece transformarse a una velocidad de vértigo. Es la época de apertura de shoppings y tiendas con descuentos increíbles, bancos y tarjetas que abren su capacidad (para quienes pueden) y un montón de productos que se venden «casi, casi», antes de que comience el mes.
Pero, a vos que estás del otro lado y a lo mejor ves este artículo… seguramente tengamos unos segundos de tu atención. Y nos encantaría que sirva a manera de reconocimiento. A quien sigue allí aunque pasen los años. Queremos parar la pelota para entender muchas cuestiones que la vida moderna, en una bivalencia arrolladora, soluciona y aligera, pero también arruina, desplaza y olvida algo muy importante: Los orígenes, el foco y quiénes somos.
Somos de otra época (y estamos orgullosos)
Somos de una época donde los descuentos se basaban en la confianza y en el seguimiento humano, no en el de las redes. Vos sabías que si algo bajaba de precio, realmente bajaba. No lo habíamos subido una semana antes para «dibujarla».
Somos de una época de servicio, de seguimiento, de charlas por mensaje de texto. De pagos en domicilio y entregas en tiempo y forma basadas en la palabra y la confianza.
Somos de una época en que no necesitábamos atriles, manos de modelo, pestañas increíbles o luces de estudio maravillosas. Lo poníamos todo en una mesa, con un cartel hecho a mano y fibrón que decía OFERTA. Así como venía, pero eso sí: ¡MUCHAS! Podíamos stockear porque nos teníamos fe, porque te teníamos fe.
Somos de una época de llegadas a las 4 de la mañana a un local que abría a las 9. A limpiar, a ordenar, a coordinar, a reponer, a hacer LA PRODUCCIÓN para que el que a las 8:59 entraba al local (porque para ir adelantando abríamos antes), nos encontrara desayunados y listos. Prontos para hacer que el cliente que tenía que seguir para el trabajo apurado, entrara y se fuera con su solución (porque seguramente ya por mensaje lo habíamos charlado).
Sin filtros, pero con café
Somos de una época donde no existían los filtros ni los modismos «semi inteligentes» de que «el cliente siempre tiene la razón». No temíamos a las calificaciones injustas. Muchos de los que están leyendo ahí, seguramente nos deben haber «cagado a puteadas» alguna vez (y cero problema por el léxico, total, hoy se ve de todo…). Y nosotros les respondimos, nos pusimos la camiseta y marchaste también en la puteada.
Pero volviste.
No te escudaste en un seudónimo tipo «ELGATOPARDO» o «FLORAMARINA» para darnos deditos para abajo. VOLVISTE, nos miramos a los ojos, nos tomamos un café y seguiste siendo cliente. Eso es lealtad real.
Somos de una época en que a las 10 de la noche o a las 3 de la mañana respondíamos preguntas personalmente. No usábamos integradores, ni auto-responders con IA. Éramos menos personas y teníamos el triple de trabajo, pero aun así, nadie se quedaba sin una respuesta. Una respuesta que hoy llaman «HUMANIZADA, EMPÁTICA y SIN TRAZAS SINTÉTICAS DE IA» (ya les dejo un prompt por si alguien quiere aprovechar).
Somos de una época de espacios compartidos, de charlas de frente, de miradas levantadas y vista a los ojos. No necesitábamos reuniones de «MOTIVACIÓN», porque la motivación era dar un buen servicio e irnos sin estrés a nuestras casas, con la satisfacción del deber cumplido.
Somos de una época en que los cadetes eran una mano más de la empresa. Eran quienes la extendían y recibían, y con la otra te dejaban el paquete en mano al grito de «Buen día, buenas tardes, gracias por su compra, señor, señora». No voy a meterme con el ostentoso grito de una plataforma de venta mientras el paquete vuela por arriba de una reja a las 9 y media de la noche. Nosotros entregábamos en mano.
¿Nostalgia o Evolución?
Y vos, que si hasta aquí llegaste, por el motivo que sea dirás: «¿Y? ¿No estarás diciendo cualquier bolazo recordando el pasado?»
Antes del remate, te cuento que sí sabemos qué es el mundo de hoy. Conocemos perfectamente (aunque usemos pocos) :
ChatGPT, OpenAI, HubSpot AI, Zendesk AI, Intercom Fin, Salesforce Einstein, Meta Ads Advantage+, Google Performance Max, Klaviyo, Hootsuite, Notion AI, ManyChat…
¿Vos los conocés a todos?
Es natural. En 10 años las compras online de los uruguayos pasaron a ser de un 70% de manera digital. Eso exige orden, contención y, ante todo, presencia y respuestas inmediatas. Necesitamos comportamientos, segmentar, conocer sus recursos, sus necesidades, hasta pasarnos de la raya con un marketing que se mete en tu celular, en tu TV y hasta en tus comentarios. Reconocer los verdaderos orígenes y entender que el cliente sigue siendo una parte humana , tanto o mas que el que lo brinda : suma! (mas que la nada)
No podemos ir contra una evolución natural y necesaria. Pero tampoco podemos perder el alma.
Viernes Negro (¡Somos uruguayos, caramba!)
Ahora bien, en una fecha tan especial como este VIERNES NEGRO, y en el mes en que nuestra empresa cumple un nuevo año, me pareció un buen momento para recordar.
Para recordar a cada uno de ustedes que estarán por allí y todavía tienen en la retina el local de Bulevar.
A los proveedores que siempre estuvieron y aún están.
Y por sobre todo, a la gente que fue parte. A aquellos que hoy su vida ya está seguramente en otra etapa, pero no me da ningún escozor recordar. No pienso nombrar a nadie, pero cada uno tendrá una imagen (repito, buena o mala, pero la vivimos juntos).
Quería recordar QUIÉNES SOMOS.
La identidad no se gana con piezas publicitarias elevadas ni con algoritmos perfectos. Se gana con historia real Y SENSIBLE.
Somos Crazy Shop. Y somos, tal como dice nuestra marca Crazy Fitness, esa frase que llevamos como alma y que hoy, más que nunca, es nuestra promesa para vos:
«Solo lo que te hace bien».
Gracias por ser parte de esta historia, coméntalo, y déjanos un SOY en tus comentarios, sabremos que quedaste con lo bueno de esa época.
Ese SOY sera tu cupón para un descuento en la web cuando vos quieras, úsalo!
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